1. Consulta
Hablamos del negocio, del equipo y de lo que ya está escrito (o no). El objetivo es decidir si seguimos y con qué pieza: diagnóstico, un servicio suelto o un abono.
De tu lado: treinta minutos y, si podés, un ejemplo de cómo facturás hoy. De nuestro lado: una respuesta el mismo día hábil con el siguiente paso y un rango de honorario.
Plazo: 30 minutos. Entregable: mail de cierre con la propuesta de avance.
2. Diagnóstico
Revisamos ingresos, margen, fijos, deudas y la forma de operar. Cruzamos eso con impuestos, personal y sistemas. El informe nombra lo que falta, no lo disimula.
De tu lado: acceso a facturación, banco y la planilla de ventas (o el hilo de WhatsApp donde viven los pedidos). De nuestro lado: informe, diez acciones y reunión de devolución.
Plazo: 10 días hábiles.
3. Plan de 90 días
Convertimos las diez acciones en un calendario por tramos de dos a cuatro semanas. Cada ítem tiene dueño de tu lado, dueño del nuestro y un entregable.
De tu lado: confirmar prioridades y disponibilidad para las reuniones. De nuestro lado: propuesta escrita, cronograma y lista de accesos que faltan.
Plazo: 5 días hábiles después del diagnóstico.
4. Ejecución acompañada
Cargamos tableros, escribimos el manual, armamos el calendario impositivo, configuramos el sistema o coordinamos al escribano, según lo contratado. Las reuniones son semanales o quincenales.
De tu lado: cargar lo acordado y decidir cuando un número cambia una prioridad. De nuestro lado: los entregables del catálogo y la minuta de cada encuentro.
Plazo: las 12 semanas del plan, o el abono mensual si pasás a Gestión o Dirección.
5. Tablero y revisión
Quedan cuatro indicadores en control: margen, flujo a 13 semanas, calendario impositivo y costo de adquisición por canal. La revisión mensual ajusta el mes siguiente.
De tu lado: una hora al mes y la carga semanal del flujo. De nuestro lado: el tablero actualizado y el acta con lo que se cambia.
Plazo: una reunión por mes, de ahí en más.